Los orígenes

Las fiestas de moros y cristianos en Campillo de Arenas tienen su origen en el siglo XIII, cuando estas tierras marcaban la frontera entre el reino castellano y el reino nazarí de Granada. Esta manifestación es también común en otros pueblos de la comarca de Sierra Mágina, como Cárcheles y Bélmez de la Moraleda.

La fecha más probable del comienzo en Campillo de Arenas de estas celebraciones de moros y cristianos , se remonta a principios del siglo XVIII, que es cuando más se generalizan por toda España. Las primeras noticias escritas las tenemos en una carta de fecha 18 de septiembre de 1860, en la que el párroco de la villa don Pedro Francisco Ruiz, le comunica al Sr. Obispo de la Diócesis la celebración de unas pomposas Fiestas de Moros y Cristianos el 7 de octubre, en honor de la patrona Santísima Virgen de la Cabeza, a la que asistían gran número de personas de pueblos y ciudades limítrofes, incluso algunas personalidades

El dato más antiguo sobre la existencia de las Fiestas de Moros y Cristianos, lo tenemos en el Catastro del Marqués de la Ensenada del año 1752. Entre las cargas concejiles reseñadas en el mismo, se encuentran los gastos dedicados a la fiesta que se celebraba el catorce de octubre en honor de la Virgen de la Cabeza, patrona de la villa.

El primer libro de actas de la cofradía de la patrona comienza en 1876. En él encontramos los primeros datos escritos sobre el desenvolvimiento de la cofradía y el desarrollo de las Fiestas de Moros y Cristianos. Los dos bandos, moro y cristiano, estaban formados en un principio por diez hermanos de la Cofradía que tomaron el nombre de «comisarios», a los que se les eximía de la cuota de entrada, estando obligados a pagar la cuota anual.

Cuándo se celebran

Las fiestas de moros y cristianos se celebran en honor de la Virgen de la Cabeza el segundo fin de semana de agosto.

El sábado, la imagen de la Virgen es procesionada teniendo lugar durante el trayecto las primeras “avanzadillas” de las representaciones bélicas entre moros y cristianos, tras las cuales, y después de una emboscada, el bando moro logra robarle a las tropas cristianas la imagen de la Virgen, la cual será llevada cautiva al castillo de las huestes musulmanas que a tal efecto y para tal representación se ha levantado en la plaza de Andalucía.

Se llevarán a cabo varios intentos de asalto de la fortaleza por parte del bando cristiano, luchas que se sucederán entre el estruendo de tracas y cohetes y el sonar de tambores y cornetas. Pasada la medianoche se volverá a procesionar la Virgen de la Cabeza entre el ruido y la vistosidad de multitud de fuegos artificiales.

En la mañana del domingo los cristianos montarán un campamento próximo al castillo con la pretensión de rescatar a la Virgen. Habrá nuevas luchas entre ambos bandos, cruzarán las espadas en una primitiva danza ritual de gran belleza plástica, consiguiendo los moros robarle las armas a los cristianos. Se lleva a cabo entonces el parlamento de los embajadores de ambos bandos a caballao. El cristiano defenderá la Inmaculada Concepción de María, mientras que el moro no atendiendo a tales argumentos pretenderá la destrucción de la imagen de la Virgen. De nuevo habrá luchas, siendo las tropas moras derrotadas al fin y convertidas al cristianismo.

Otras tradiciones

La celebración del festejo de la Virgen de la Cabeza en Campillo de Arenas cuenta también con los “campanilleros”, que en la madrugada del domingo, acompañados de campanillas, guitarras y bandurrias, cantarán al alba las “coplas de la Aurora”, tradicionales composiciones populares de salutación a la Virgen, e invitarán a todos los campillenses a participar en el Santo Rosario que preside la Patrona.


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